¿Cuál es la función de la angustia? ¿Cuál la función del fantasma?
Conceptos claves y fundamentales -para el psicoanalista- en su práctica.

 

En el Seminario “La Angustia” (1962-63) Jacques Lacan desarrolla estos conceptos,  introduciendo un giro en la noción del objeto en la experiencia psicoanalítica, instalando la nominación del objeto a, como objeto causa del deseo.
Va cercando la noción de objeto, a partir del sujeto neurótico, de la función del fetiche, del deseo sádico, de la posición masoquista, del pasaje al acto y del acting-out.
Ubica la estructura del objeto a, en sus diferentes formas de presentación: las envolturas, la voz, la mirada, el seno, el excremento y su relación  con la angustia. También va a introducir un punto fundamental a ser considerado, lo cesible, como característica del objeto.
Recorre la función del falo.

¿Por qué queremos preservar  tanto la dimensión de la angustia?
¿En qué punto privilegiado ella emerge? ¿Qué relación tiene la angustia con eros?
Si la angustia se presenta justamente, en función de su relación con el deseo del Otro, entonces ¿Cuál es su relación con el deseo del sujeto?
A lo largo del camino iremos desplegando estos interrogantes.

Otro de los aspectos a destacar será el valor dado por Sigmund Freud a la dimensión esencial que da a nuestra experiencia lo Unheimlich (lo ominoso). Se verá el valor de la imagen, la función del doble, la ficción del fantasma y su consecuencia para la causa del deseo. Para ir ubicando estas cuestiones, será necesario dar relieve a la definición de sujeto en psicoanálisis, al tiempo del estadio del espejo, al campo del deseo y su distinción con el goce. A partir de allí será posible ubicar  el lugar de la angustia entre estos dos campos.

Nos detendremos en el desarrollo sobre la pulsión oral y la función del corte, pues al decir de Lacan, fue siempre mal entendido. La noción de separtición, palabra creada por él, será fundamental, al determinar no la separación sino la partición en el interior, es lo que se encuentra desde el origen en el nivel de la pulsión oral, inscripto en lo que será estructurante del deseo.

Iremos recorriendo una serie de fórmulas: "Te deseo aunque no lo sepas”, “Te amo aunque no lo quieras”.

Las categorías simbólico-imaginario-real serán la matriz para situar el tiempo de la emergencia de la angustia y ante qué se produce. Debemos recordar para abordar el análisis de la angustia la fórmula que Jacques Lacan planteó: la angustia no es sin objeto.